A la
mayoría de la gente le gusta tan poco trabajar que en el Día del Trabajo dejan
de hacerlo. Es como si el Día del Sexo la gente lo celebrase siendo célibes.
Esta
gran celebración internacional ha marcado tantas vidas, promocionando el
esfuerzo de la gran clase trabajadora, sin embargo el primero de mayo no es un día
al azar, les contare que sucedió.
En 1886, tres obreros participes
de un grupo de sindicalistas anarquistas conocidos como los Mártires de Chicago
fueron ejecutados por las protestas y huelgas en petición de una reducción a la
jornada laboral, OCHO HORAS. Además, ese mismo año la organización de
trabajadores Noble Order of the Knights of Labor cediera ante la presión de las
huelgas por todo Estados Unidos.
En ese contexto, el presidente Andrew Johnson, promulgo la Ley Ingersoll y estableció así ocho horas de trabajo diario. Así que en julio de 1889, la organización Segunda Internacional instituyo el Día Internacional del Trabajador " el 1° de Mayo para recordar los hechos
ocurridos en mayo de 1886 en Chicago.
Es lamentable los hechos sucedidos en aquella época, un auge grande de
la revolución industrial, sin embargo, en pleno siglo XXI, sigue celebrándose el
día del trabajo, con motivaciones similares pero con exigencias distintas.
El día del trabajo del Siglo XXI, se ha convertido en una excusa para
exigir a sus jefes aumentos de salarios, cuotas laborales (es que se deba
obligar a las empresas a contratar a cierto porcentaje de personas como mínimo
en la empresa), bonos exagerados y disminución de horas en niveles exagerados.
En nuestro país, El Salvador, siempre se discute sobre el aumento del
salario mínimo, y es curioso que quienes realizan estas marchas no son
trabajadores, sino más bien, estudiantes con filosofía marxista con
motivaciones para estampar con sus grafitis revolucionarios la propiedad
privada, negocios cercanos y grandes empresas.
Hay que hacer mucha diferencia entre un mal empleador y las condiciones
laborales de las personas, pues no es lo mismo que tú tengas un jefe molesto,
que te maltrate psicológicamente e incluso físicamente a que en realidad lo que
necesites es menos dinero y trabajar menos tiempo.
Es muy difícil hacer comentarios generalistas, yo no puedo decir que
todos los trabajadores se quejan y son malos empleados, pero tampoco es propio
el decir que todos los empleadores son malvados y que explotan a la gente.
Si eres del primer caso, en el que tu jefe es muy malo, pues debes tomar
una actitud de valoración hacia tu persona, no necesitas recibir un maltrato psicológico
o físico solo por unas pocas monedas de tu salario. Créeme, no vale la pena.
Y es el problema con la mayoría de trabajadores, que prefieren hacer
cambiar a las personas, en vez de cambiarse a ellos mismos. Las frases más
comunes de esto, es querer hacer que el jefe sea más bondadoso, que no sea tan tacaño,
que deje de maltratar a la gente. Te aseguro, que si tienes un jefe así, será muy
difícil cambiar su personalidad. Sin embargo, a las personas que son así, les
va muy mal en la vida, y caerán por sí mismos.
Es ahí donde dirijo esta publicación a un segundo tipo de personas, a
personas que han estado reclamando derechos sin ningún motivo de maltratos psicológicos
o físicos, aquellos que en realidad necesitan más dinero y tiempo para su
familia.
En realidad, la gente no necesita mejoras laborales, necesita mejoras en
su educación financiera.
En este blog siempre me he dedicado a dar consejos sobre la educación financiera
hasta la saciedad y es porque es muy importante esa parte de la educación en
nuestra vida cotidiana.
Es momento de llamar a nuestras consciencias y preguntarnos si en
realidad nuestro trabajo es tan difícil o tan productivo como para reclamar aún
más derechos de los que ya poseemos.
La gente, quiere cambiar a otros y no cambiarse a sí mismos, es por eso
que en este día, tomando como excusa a trabajadores que en realidad estaban
teniendo maltratos físicos, marchan y reclaman con un coraje y una furia
encaminada hacia los empleadores.
A tu jefe (y ni al gobierno) no le importa cuántos hijos tienes, cuanto
gastas, en qué condiciones vives; y es ese coraje que en vez de ir encaminado
hacia tus jefes, inclínalo hacia ti. Y es en donde nadie quiere hacerlo,
culparse a sí mismos de la vida que llevan.
A la única persona que en realidad le importan tus hijos, tu familia,
tus gastos, tus necesidades, ERES TU MISMO.
Ponte a pensar, quien en realidad tiene la culpa de la crisis que pasa
tu familia. No la tiene el jefe, ni siquiera el gobierno. La culpa de tu
situación la tienes tú mismo, nadie más.
Eres el responsable de la mejora de tu vida y si no has podido lograr lo
que envidias, es porque no te has esforzado lo suficiente y eres el culpable de
tu propia mediocridad.
Ese último mensaje suena muy duro, pero debes aprender a ser duro
contigo mismo, para pensar en realidad cual es el problema de tu situación. No
dependas de lo que diga tu jefe o tu gobierno, es momento a que tomes las
decisiones en tu vida, y evitar que otros la tomen por ti.
Te invito, que en vez de quemarte en el sol, en esas grandes marchas
vanas. Uses esa fuerza, para enfrentarte a la vida y encargarte de ti mismo. Es
momento en el que, si quieres mejorar, no le digas a otro que es lo que tiene
que hacer, más bien disciplinarte para exigirte en que debes mejorar.
Animo trabajador, esfuérzate en ti mismo y responsabilízate de tu vida,
pues eres el gran director del barco llamado destino.

No hay comentarios :
Publicar un comentario