La
vida es cruel, es fuerte, llena de problemas y es pesado su cargar, sin embargo
aún sigues siendo el dueño y arquitecto de esa vida.
Los problemas son inevitables, ser derrotados por ellos es opcional.
Este
post no tiene nada que ver con finanzas, a pesar de ello, está muy relacionado
a la superación personal del que también hablo en este blog.
Así
que quiero hablarle a dos tipos de personas en esta publicación, a quienes
viven su vida y la detestan, y a aquellos que a pesar de querer disfrutar la
vida, tienen muchos problemas.
La
semana pasada fue una semana de muchísimas malas noticias para las personas que
conozco. Un amigo cae detenido injustamente por un delito que no cometió, su
hijo está enfermo y su jefa no le paga unas prestaciones que le debe desde hace
tres meses, el hijo de otro amigo recibió una quemadura de segundo grado por
agua caliente.
Y
una de las noticias más fuertes que recibí fue la muerte de la sobrina de un
amigo de tiempos.
La
familia de mi amigo, es muy muy unida, tan fuerte cual conjunto de lápices que intentarías
quebrar por la mitad, pero es imposible hacerlo con todos juntos.
Su
sobrina, era una adolescente que tenía problemas físicos, los cuales estuvo
sufriendo, pero más que eso, sus problemas emocionales eran más grandes que las
terapias, los dolores, las medicinas y todo lo que tenía que soportar por su
enfermedad física.
Hace
tiempo, antes de que padeciera esa enfermedad, descubrí un mensaje en la que ella
comunicaba que deseaba morirse, y ya no quería vivir como estaba, mensaje que se lo envió a
su amiga de confianza.
Desde
que le vi ese mensaje me impacto muchísimo, pues es increíble que alguien desee
más la muerte que una vida malvivida, cosa que hoy me parece razonable.
Nadie
desea tener una vida miserable, es más dulce y saludable el néctar de la
muerte, que una vida llena de sufrimientos y padecimientos emocionales.
Prometí
no decirle nada a su madre, pero hoy que ella está muerta, ya no habrá problema
en que sepa su real deseo.
Ella deseaba la
muerte, más que estar viva. Me consta por las pocas palabras que intercambié
con ella estando en vida y aun antes de su enfermedad.
Ella
ya dejó de sufrir, su deseo se concedió, y ahora es feliz no existiendo. Les
aseguro, que está mejor ahora.
Creo
que al leer esto, notaras que conocerás al menos a alguna persona que desee y
anhele tanto la muerte, si no es que tú eres quien la desea.
·
Mi primer mensaje va dirigido a ellos quienes su
felicidad será su muerte.
Debes
estar muy consciente de que, al pronunciar palabras y desearlas con tu corazón,
se cumplirán, pues programas tu mente para hacerlas realidad.
Al
expresar que tu muerte será tu felicidad, postrado en cama, con alguna
enfermedad grave, o en la quiebra, sin dinero, durmiendo en un baño público;
has decidido que tu vida ya no tiene solución y ya no hay nada más que hacer,
que solo esperar el no existir.
Déjame
decirte, que tú siempre serás el director de tu vida, y tú la has guiado hasta ahí,
puede ser que hayas tenido problemas que no dependen de ti, sin embargo, tu
actitud ante esos problemas son los que hacen que todo cambie.
A
la sobrina de mi amigo, no la mato la enfermedad, la mato su actitud y su predisposición
a la muerte.
Si
te queda poco de tiempo de vida, disfruta, ama, sonríe, siente, valora; solo
tenemos una vida y hay que vivirla. No hay ningún motivo valido para rendirse y
acabar tu vida antes de tiempo.
Como
dice Stephen Hawking: "Nadie creó el
Universo, y nadie dirige nuestro destino. Esto me lleva a una revelación muy
profunda, que probablemente no hay paraíso ni tampoco vida después de la
muerte. Tenemos una sola vida para apreciar la grandeza del Universo y por ello
estoy muy agradecido".
·
Para los que están pasando los problemas graves, y aún
están con vida.
Somos
humanos y estamos en un mundo difícil, esa es la realidad.
Partiendo
de esa premisa debes de estar consciente de que nadie te tratara tan duro, tan
pesado como la vida misma. Sin
embargo, tu actitud es la que definirá como vas a responderle a la vida.
Es
necesario desahogarte, eliminar todo dolor por la ausencia de alguien, por el
embargo de tu casa, por el fracaso de una relación. Pero no hagas de eso un
habito del cual tengas la necesidad de repetir cada día, recordando el mal
negativo. Creando fechas de aniversarios de muerte, o conservando aquellas
cosas que sabes que te lastimaran al acordarte de esos hechos.
La
vida sigue, es difícil, pero tú sigues siendo el capitán del barco llamado vida, tú permaneces vivo, y es tu deber
mejorarte a ti mismo.
Por
las cosas que pasaron, ya no las puedes cambiar, sucedieron y ya. Pero tu
futuro, eso sí lo puedes cambiar y modificar según la actitud que adoptes en el
presente.
No
puedes pasar el resto de tu vida, por las cosas negativas que sucedieron en el
pasado. Es hora de sentar cabeza y buscar soluciones.
Tomar
la decisión de seguir adelante es el primer paso y por consiguiente tomar acción
será el segundo.
Quienes
nos dejaron para convertirse de nuevo en polvo de estrellas, ya se fueron. Pero
nosotros nos hemos quedado para vivir y enfrentar los problemas que, como
humanos, siempre tendremos, si queremos los superaremos, sino, ellos nos
superaran a nosotros.
Si
algo tiene solución ¿para qué te preocupas? y si no la tiene, pues ¿para qué te
preocupas también?
Animo,
desahógate estos días, pero vuelve en sí lo más pronto posible, disfruta el
resto de tu vida, que solo tenemos una y nada más.
En
memoria de Amelia Calderón.

No hay comentarios :
Publicar un comentario